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jueves, 10 de noviembre de 2022

Raquel Padilla Ramos una “Gioconda” que nos mira de frente

Silvia Núñez Esquer

Hermosillo, Sonora | 10 de noviembre del 2022

Autora: Elena Martínez, Foto: Silvia Núñez Esquer

 

Cual si estuviera interpelando a la concurrencia con su mirada, Raquel Padilla Ramos ha sido inspiración de la artista plástica Elena Martínez Bolio, en una de las obras que forma parte de la exposición “Una larga hebra”.

En el recinto del Centro INAH Sonora, dentro de las salas del Museo de Sonora, Raquel mira casi con la misma profundidad que lo hacía cuando vivía.

 La apreciada Historiadora y Antropóloga fue privada de la vida el 7 de noviembre del 2019 por su pareja sentimental, pero hoy ella permanece ahí, en un espacio que recorrió durante tantos años al acudir a laborar en ese emblemático edificio construido de piedra extraída del Cerro de la Campana, a las faldas del cual permanece erguido como centinela de su padre, el cerro.

Foto: Silvia Núñez Esquer

 La ex penitenciaría de Sonora, es custodia de la historia de Sonora, aunque solo abre las puertas en las salas temporales para exposiciones no permanentes, mientras las demás permanecen en remodelación desde hace más de una década.

 

“Una larga hebra” de la yucateca Elena Martínez Bolio, es una de esas muestras temporales. Hermosillo es la tercera ciudad en donde se ha montado la colección de objetos, prendas, ropa de cama y otros accesorios que han sido intervenidos por hebras de hilo o estambre de todo tipo.

                  Imagen tomada de redes sociales de Raquel Padilla Ramos

 

Mérida, la Ciudad de México y ahora Hermosillo han podido albergar esta rica colección de trabajos que Elena ha creado con tela, hilo, aguja, mucha creatividad y sensibilidad, que ahora comparte con las y los espectadores.

Este 9 de noviembre se celebró la apertura de la exposición, misma que permanecerá en exhibición hasta abril del año entrante. 

Autora: Elena Martínez, Foto: Silvia Núñez Esquer

Vestidos, huipiles, cuadros en tela, objetos recolectados de otras épocas, dan la riqueza a esta inusual exposición, que coincide con el tercer aniversario luctuoso de Raquel Padilla Ramos.

Los símbolos están por todas partes. Bordados, cosidos, deshebrados, expresados en dibujos trazados por la propia aguja e hilo de la autora. Imágenes, frases, combinaciones de ambas saltan a la vista para envolvernos en una realidad avasallante, aunque en un recinto amable.

Autora: Elena Martínez, Foto: Silvia Núñez Esquer

Igual nos encontramos una sábana bordada a lo largo y a lo ancho con la consigna “No es no”, que advertimos una faja de mujer, de entre un conjunto de ropa interior colgada pendiendo de una cuerda, como tendedero para secar la ropa recién lavada.

Y ahí, en medio de la primera sala, Raquel Padilla, viéndonos, observándonos con su mirada directa, inquisitiva, interrogante, desafiante.

“Al saber que la itinerancia de la exposición traería a este museo de Sonora la colección, conocí a esta gran mujer descubriendo que trabajó aquí, que vivió en Mérida, por lo que me interesó mucho, busqué gente que la conoció”, explica al hablar de su proceso de investigación para crear la obra dedicada a Raquel Padilla Ramos.

Autora: Elena Martínez, Foto: Silvia Núñez Esquer

Al verla, es imposible no evocar a la Gioconda o Mona Lisa de Leonardo Da Vinci, por ser sin duda la obra más importante por el significado que tiene su figura en Sonora.

Pero es Raquel, la especialista en estudios de la etnia yaqui. Es la madre de tres amados hijas e hijo. Es la amiga y compañera de trabajo que viaja, que divulga la historia, que comparte y departe generosamente. 

“Cuando yo muera…

Dejaré a mis hijos las nubes que presagian lluvia en tierra del desierto.

A mi padre y a la memoria de mi madre, mis gracias repartidas en cada estrella del cielo.

A mis hermanos y hermana, una estela de sonrisas en las olas del océano.

A mi amado, una postal viva de los ondulantes cerros del Bacatete.

A mis críticos, una piedra firme y consistente para que, libres de pecado, me la arrojen en el rostro.

A mis enemigos, un cascabel sin víbora.

A mis amigos, un rincón limpio y ordenado en donde se depositen nuestros recuerdos más entrañables.

Raquel Padilla Ramos.

Septiembre mes del testamento y yo que no he podido hacerlo, 2016”

 Texto  de Raquel Padilla Ramos que acompaña el retrato en la exposición "Una larga hebra", retomado por Elena Martínez Bolio de un estado de la red social facebook de Raquel Padilla


Es Raquel con una de las vestimentas que eligió para una foto que sirvió de base para el cuadro de Elena Martínez Bolio, quien decidió fusionar varias expresiones de diversas fotografías estudiadas previamente, así como reflejar los varios tonos de cabello que Raquel lució en vida.

La artista plástica logra el resultado mezclando hilo de colores, para expresar esa diversidad que Raquel quiso experimentar en su cabello. 

Autora: Elena Martínez, Foto: Silvia Núñez Esquer

Le pedimos que nos hablara del cuadro elaborado con tinta, hilo, tela, papel aluminio, y un pequeño puñal, colocado a propósito en forma de dije colgado del cuello de Raquel.

Reconoció que las demás mujeres a las que refleja en sus trabajos son mujeres a las que conoció, que habló con ellas, impregnándose de su voz, de su manera de gesticular, de su fisonomía, de su manera de caminar, etc.

Sin embargo, al no haber conocido a Raquel, se dedicó a ver videos, a platicar con personas que la conocieron y a recorrer en la medida de sus posibilidades lugares y productos académicos de la Antropóloga.

 

Autora: Elena Martínez, Foto: Silvia Núñez Esquer

Elena afirma que no quiso reflejar a la Raquel académica, sino a la mujer enamorada. Esto es porque a ella no le interesa a qué se dedican las mujeres a las que refleja en la obra, sino lo que ellas son y sienten.

Sobre todo, quería que los ojos en el retrato tuvieran tal intención y dirección que de cualquier plano que se le viera, ella también estuviera sosteniendo la mirada hacia la o el espectador.

Hasta que lo logró, dio por terminada la obra, una de las que más trabajo le ha costado quedar satisfecha, expresó.

No es el único producto que se puede apreciar en la exposición “Una larga hebra”, pero sí es la más entrañable por el lugar en donde se está exponiendo, y por la ciudad en donde tanta gente profesaba cariño hacia Raquel Padilla.

 Video: Silvia Núñez Esquer

 



miércoles, 7 de octubre de 2020

Once meses sin Raquel Padilla, Observatorios violeta surgen en su honor

Silvia Núñez Esquer | Hermosillo, Sonora | 7 octubre 2020

                                                Gafas violeta, Foto: Silvia Núñez Esquer

 La exposición del noroeste en el Museo regional de Sonora, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, ha sido adaptada con las diez preguntas estándar, que tienen todos los museos Violeta.

El proyecto de museos Violeta surge como parte del Observatorio Raquel Padilla Ramos, en honor a la Historiadora y Antropóloga sonorense, que hoy 7 de octubre cumple once meses de que fue privada de la vida por su pareja sentimental.

Aprovechando la “Exposición temporal del noroeste, veinte años de etnografía del INAH”, las preguntas de las integrantes del Observatorio Raquel Padilla Ramos, que son iguales para todos los museos, se adaptaron para hacerlas interesantes para niñas y niños.  

El 8 de marzo pasado, un poco antes de declararse la pandemia y el confinamiento en México, las integrantes de Mujerinah iniciaron la actividad de divulgación y educación en el museo, adaptando las diez preguntas que son las estándar en todos los museos violeta.

Mujerinah es un colectivo compuesto por todas las trabajadoras y colaboradoras del Museo Regional de Sonora y del Centro INAH Sonora, quienes promueven el establecimiento de la equidad en los textos, en la parte educativa de los museos, y se aseguran de que todas las representaciones tanto escritas como en imágenes guarden un equilibrio entre los géneros. 

                                        Colectivo Mujerinah, Foto: Silvia Núñez Esquer
 

Entre ellas se encuentran Comunicólogas, Empleadas administrativas, Arqueólogas, Historiadoras, Arquitectas, y entre todas formaron el colectivo, luego de la pérdida de su compañera Raquel Padilla.

Lo mismo sucederá con todas las exposiciones temporales del Museo, informó Ana Marcela Villalpando, practicante incluida en el programa Jóvenes construyendo el futuro en el área de difusión y comunicación.

En el recorrido de la exposición podemos apreciar tarjetas informativas sobre el contenido y las representaciones que se exhiben.

Adicional, encontramos frases clave, ocultas con un mecanismo que solo con el material del que están hechas las gafas violeta, proporcionadas al inicio, se pueden descifrar.

La iniciativa surgió del Observatorio Raquel Padilla Ramos, nombrado así en honor y memoria de la profesora e investigadora del INAH. 

Las preguntas pasan primer por un filtro conformado por las Arqueólogas de Mujerinah, las cuales fueron llevadas primero como prueba piloto a una escuela en el poblado Miguel Alemán.

Los temas son de cuestiones básicas como los juguetes, ¿qué pasaría si hubieras nacido del otro sexo’, ¿qué tanto cambiaría tu vida?, son ejemplos.

En las salas donde hay vestimenta, se incluye la reflexión de si la ropa que se trae puesta puede ser utilizada por el otro género, por qué sí, por qué no.

Otra pregunta para reflexión de niñas y niños acompañados por sus padres, es si el hecho de que las mujeres utilicemos falda, somos las únicas que podríamos usarla.

                                Representación mujeres rarámuri, Foto: Silvia Núñez Esquer
 

No se incluyen las respuestas, sino que se ofrecen cuestionamientos, para que las familias lo analicen y realicen una reflexión educativa.

Técnicamente las preguntas solo se pueden ver usando las gafas que se proporcionan al principio del recorrido, sin las cuales es imposible advertir esos textos.

Las preguntas secretas requieren del filtro rojo de las gafas, lo cual es muy llamativo y divertido para las y los pequeños, y para las personas adultas.

Las diez preguntas son genéricas, pero están enfocadas a un público adulto, por lo que se adaptan para que también esa población pueda participar con su opinión.

Por ejemplo, si están en la exhibición de los Comcáac la pregunta puede referirse a los juguetes, pues se incluyen varias figuras de palo fierro y en piedra que no son juguetes como tal, pero sí figuras rituales.

O en la sala de los Guarijíos, donde se aprecian objetos con tejido de palma, la pregunta puede ser sobre actividades domésticas cotidianas: ¿tú qué haces en tu casa?, ¿qué hace tu papá?, ¿qué hace tu mamá? ¿Cómo puedes repartir las tareas en la forma más equitativa?

                                Niñas y niños con gafas violeta, Foto: Silvia Núñez Esquer
 

Las dinámicas no serán estáticas, sino que se estarán revisando para irlas modificando y que en próximas exposiciones temporales las y los visitantes puedan apreciar otras sugerencias de reflexión sobre la condición de género. Continúa información

 

jueves, 21 de noviembre de 2019

Otorgarán a Raquel Padilla el más alto honor para un integrante de la tribu yaqui

Sus restos descansarán en la Sierra de El Bacatete   

Silvia Núñez Esquer
Hermosillo, Sonora, 21 de noviembre de 2019.- Este viernes 22 de noviembre por primera vez una
Altar en novenario yaqui-mayo para Raquel Padilla
persona no indígena será colocada en el más alto rango que la etnia yaqui considera para sus ancestros y personas trascendentes en su historia. 
Raquel Padilla Ramos, Historiadora y Antropóloga del INAH será recordada por siempre al ser colocadas una parte de sus cenizas en la Sierra de El Bacatete, ubicada en territorio Yaqui, al sur del Estado de Sonora.
Quien fuera privada de la vida el pasado 7 de noviembre por su pareja sentimental, fue considerada parte de la familia yaqui, al haber convivido, no solo a través de sus estudios etnográficos, sino poniendo sus conocimientos al servicio de las causas incluso legales de la etnia.
Esto es a través de peritajes antropológicos que Raquel Padilla realizó en conflictos diversos en defensa del territorio yaqui, el cual ha sido constantemente amenazado por mega proyectos que lo atraviesan, y que tienden a devastar los recursos naturales y a profanar sus sitios sagrados. 
Reconocida por su defensa de los derechos humanos de luchadores ambientalistas yaquis, la también divulgadora científica descansará, como fue su voluntad, en la Sierra de El Bacatete, bastión de resistencia ancestral de la etnia yaqui.
 Compañeros del INAH, yaquis y mayos de Cajeme, Hermosillo y Arizona, estarán presentes para una ceremonia de reconocimiento y homenaje a quienes consideran personajes importantes y trascendentes, “Los Yo’owe” o mayores”, explica Alejandro Aguilar Zeleny.
El Antropólogo y compañero de trabajo de Raquel Padilla abunda en el significado que tiene el hecho de que a ella se le integre a un selecto grupo de yaquis a quienes durante horas harán reverencia y en honor a ellas y ellos realizarán ceremoniales, danzas, cantos y rezos. 
Es la primera vez que ese alto honor se otorga a alguien que no es yaqui o indígena, es decir a un “yori” como ellos le llaman, según los registros con que se cuenta en la investigación sobre la cultura yaqui, en la cual profundizó como especialista la misma Raquel. Continúa información